domingo, 2 de septiembre de 2012

Prenom



Y la viste pasar.
Como un verso de aquella canción guardada en el subconsciente, como un cambio de luz, como un sábado al mediodía. La viste pasar caminando, los ojos con aires de libertad. La viste pasar mirando a lo alto, con los pies despegados de la tierra.

Etérea.
Solemne.
Traslucida.

La viste pasar, a lo lejos. 
A lo lejos, ya que la lejanía te permitía una mirada panorámica de su ser entero; eternamente perfecta, imperfectamente irregular, regularmente capaz de enamorar con tan solo una mirada de esos ojos tan  negros como el basto universo.

La viste pasar, pero jamas la frenaste. Jamas preguntaste su nombre, jamas escuchaste su voz, jamas sostuviste su mirada, ni tampoco fuiste dueño de su risa. 

Porque la chica que enamora es una en un millón.

Un millón en una.

Es aquella que transforma un nada gris, en un todo fluorescente. La que convierte los espacios según lo marquen las primaveras de sus humores, aquella que produce una sonrisa digna de vender en el mercado, para degustar cuando le plazca al astuto consumidor.

Y esta, era Ella
Ella en mayúscula, porque la chica que enamora no merece ser nombrada a lo bajo. No merece ser menospreciada por ninguno, desperdiciada por los ignorantes, ni echada a perder por el frío de unos brazos que no le corresponden.

Hábil Lector:
No La deje pasar.Todo momento, segundo, minuto es oportuno; y el amor (ya harto de esta generación poco transgresora) dudosamente vuelva a hacer temblar su puerta. 

Ella no volverá.
Es un espejismo; no la deje disolverse en el aire. No la deje esfumarse por la vergüenza, la timidez o el temor al impacto de un rechazo veraz. No se deje vencer por el capricho del vértigo.

Porque una chica que enamora, es fácil de perder, aun mas fácil de encontrar, y terriblemente imposible de desechar al olvido.

Bonsoir et succes,
La Fraca

No hay comentarios:

Publicar un comentario